Cuando te estás formando en una disciplina lo que siempre deseas es hacerlo con un equipo que en ese momento solo puedes soñar pero que tienes claro que es el que quieres cuando te dediques profesionalmente a ello. Y Profoto es de esas marcas que todo estudiante de fotografía querría tener una vez que su afición pase a ser su profesión. Con esa premisa la escuela de fotografía madrileña Too Many Flash pone a disposición de sus alumnos lo último en iluminación Profoto, incluidos los dos componentes del Sistema Off-Camera Flash, el B1 y el nuevo B2, para que las sesiones prácticas en exteriores entren en otra dimensión.

Aprovechando la aparición de los mas recientes Profoto B2 se organizaron dos clases prácticas con los alumnos del curso Superior de Fotografía para demostrarles las posibilidades que existen iluminando con estos equipos en exteriores, en campos tan dispares como la fotografía de producto y la deportiva. Y fue todo un reto para los “pequeños” de la marca, ya que hubo que lidiar con un sol de justicia que puso a prueba su potencia. Y precisamente eso fue lo primero que sorprendió, que en una única mochila cupiese un equipo completo de iluminación con 4 cabezas de flash y 2 generadores y que aquellos pequeños cabezales, de tamaño y peso similar a un speedlight, se pudiesen defender con tanta solvencia en las complicadas condiciones lumínicas a las que nos enfrentábamos. Una de las características mas valoradas fue el HSS (sincronización de alta velocidad), ya que el hecho de poder sincronizar el disparo de los B2 a cualquier velocidad de obturación permitía tanto equilibrar fácilmente los flashes con la complicada luz ambiente, como eliminar en gran medida ésta última y así hacer que nuestra luz artificial moldease e hiciese destacar el elemento que estábamos iluminando sobre el fondo. Para aquellos que estaban familiarizados con el trabajo remoto de flashes compactos les fue de gran utilidad poder separar por grupos los cabezales de flash y así tener un mayor y mejor control zonal de la iluminación. Tan solo echamos en falta la posibilidad de que a cada grupo se le pudiese asociar un método de disparo (M o TTL) de forma independiente al resto. Hubiera sido útil, pero para nada imprescindible. La facilidad de configuración de los generadores, la tremenda flexibilidad que aporta el poder elegir libremente la velocidad de obturación y el hecho de simplemente poner el AirTTL en la zapata de la cámara y disparar convirtió en todo un éxito la experiencia de los alumnos con los Profoto B2, gracias a los cuales es cada vez mas fácil trasladar las iluminaciones propias de un estudio a la calle.